La esposa del pastor: consejos básicos para encontrar el balance entre el ministerio y la salud

Es más rápida que una bala, capaz de brincar edificios altos de un solo salto. Ella representa la verdad, la justicia y el modelo de vida al que debemos aspirar. ¿Saben a quién me refiero?

Como declara Proverbios 31: «¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!» (vv. 8-9, NVI). Ella es la compañera de vida de un solo hombre: su marido. Ella es el pilar de su familia y el corazón de su iglesia. Esta mujer intrigante y llena de gracia no es una heroína con superpoderes. Esta mujer es la esposa del pastor.

La esposa del pastor desempeña muchos papeles en su vida diaria, y lo hace con destreza como si estuviera haciendo girar platos chinos sin perder el ritmo. Su esposo, su familia, su congregación, su trabajo y su comunidad dependen de ella cada semana para satisfacer necesidades, consolar corazones rotos, sanar rodillas heridas, orientar a futuros líderes, y debe hacerlo todo con la sonrisa y la fuerza de una mujer biónica.

Cada año que pasa, los deberes del pastor se vuelven más complejos y desafiantes, y la participación de su esposa en el ministerio también puede llegar a extenderse al punto de hacerla perder el balance en las otras áreas de su vida.

Si la esposa del pastor no mantiene en equilibrio las cuatro áreas principales de su vida, será más susceptible de caer en el desánimo, la depresión, la frustración, e incluso en la enfermedad.

Las esposas de los pastores deben guardar ciertos límites y precauciones para asegurarse de mantener un equilibrio saludable dentro del ministerio, así como en los cuatro ámbitos de su vida personal: espiritual, mental, físico y emocional.

La vida espiritual de la esposa del pastor puede tornarse complicada, puesto que las líneas pueden parecer borrosas y es fácil que llegue a pensar que el ministerio es la principal prioridad. Sin embargo, su prioridad debe ser siempre su relación personal con Jesucristo, seguido del tiempo que dedica al estudio de la Biblia, la oración y la meditación.

La esposa del pastor no debe confundir el ministerio con el crecimiento personal en la fe, la aplicación y la devoción. Debe pasar tiempo cada día en la Palabra de Dios meditando y alimentándose de su verdad y de sus promesas para su vida personal. Ella debe comunicarse con el Señor en oración durante todo el día para mantener encendida la llama de la fe, e incluso hacerla crecer. Pasar tiempo en oración con su esposo también es crucial y fundamental, tanto para su matrimonio como para su ministerio. Es necesario orar por protección diaria para su esposo y su familia, así como mantener la disciplina del ayuno y la oración. Al permitir que su espíritu sea alimentado diariamente por la Palabra de Dios y fortalecido por el Espíritu Santo, no se sentirá sola en sus múltiples tareas ministeriales.

La esposa del pastor debe procurar cuidar su salud mental en todo momento. Muchas veces está expuesta a las opiniones negativas y las expectativas poco realistas de otros. A veces puede sentirse desamparada cuando permite que su mente se llene con pensamientos y sentimientos negativos sin comentarlo con nadie —pensando que esto es una parte normal de su papel como ayuda idónea para su marido—. El enemigo ataca principalmente por medio de amenazas y acusaciones que comienzan en nuestros pensamientos. Cuando dejamos que nuestras mentes vaguen por el camino que requiere menos resistencia —el negativo— podemos deslizarnos fácilmente hacia el abismo de las heridas pasadas, las penas y las oportunidades perdidas. Sin darnos cuenta, nuestras mentes nos llevan a lugares que nunca pensamos ir. Si permitimos que nuestras mentes piensen carnalmente y sin restricciones, nos llevarán de viaje por mares de arrepentimiento y decepción. Romanos 12:1-2 afirma que debemos ser «transformados mediante la renovación de [nuestra] mente».

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